¿Un hijo se puede negar a ver a su padre?

Aunque pueda parecer obvia para algunos la respuesta la realidad es bastante compleja y deben ser tenidos en cuenta muchos aspectos. Si tu hijo no quiere verte o eres tú quien tiene la custodia y es al otro progenitor al que no quiere ver, te informaremos a continuación.

Aunque uno de los progenitores ostente la custodia, el otro progenitor seguirá teniendo una serie de derechos para con su hijo. Entre ellos, el derecho a un régimen de visitas.

Debido a este derecho-deber del progenitor y su hijo, la negativa del menor a verlo será mucho más compleja. Así que, en principio y por norma general, un niño no podrá decidir unilateralmente que sus padres incumplan la sentencia judicial. Esta sentencia es la que estipuló las medidas que regirán tras el divorcio y debe ser cumplida.

¿Nunca se podrá cambiar este régimen de visitas?

En el caso de que la negativa del menor tenga causas fundadas podría solicitarse una modificación en el régimen de visitas e incluso se podría llegar a privar del mismo. Esta medida deberá cambiarse ante un juez y debe estar especialmente justificada en el máximo interés del menor. La demanda de modificación de medidas deberá acompañarse con informes psicológicos que prueben una situación de riesgo o una situación desaconsejable para el desarrollo del menor.

¿Existe una edad a partir de la cual el menor puede decidir?

Mientras el hijo tenga menos de 18 años no podrá decidir. Si bien es cierto que existen varias edades a partir de las cuales su opinión tiene más peso y el juez oirá su opinión. La Ley de Enjuiciamiento Civil  dispone que se oirá a los hijos menores o incapacitados que tengan suficiente juicio y, en todo caso, a los mayores de doce años. El hecho de que el juez decida escuchar al menor no quiere decir que se vaya a hacer la voluntad del pequeño.

Entonces, ¿un menor nunca puede decidir no ver a su padre?

Pues, como norma general, si un Juez no declara que haya alguna justificación objetiva en esa decisión, no. Da igual la edad del menor. Mientras sea menor, ambos progenitores, el niño y la justicia deberán velar por una buena relación entre padre e hijo. Mientras el hijo se encuentra en la minoría de edad (y tras haber atravesado la separación de sus padres) es posible que existan muchos roces y una dificultad para adecuarse a las normas de las dos casas. Sin embargo, toda la familia deberá trabajar para que las relaciones fluyan de la mejor manera posible, entendiendo esto como vital para el correcto e idóneo desarrollo del menor.

 

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